Camina

Hay días en que vivo en un paraíso con piscinas lloradas por mí.

De repente, alguien toca a la puerta del infierno.

Al abrir, el verano vuelve y, allí estás tú con esa sonrisa de viernes.

Me traes una bandeja llena de ganas de comer el mundo.

Que sonrisa más tonta acaba de posarse en mi boca, hacía tiempo que no venía a verme.

Mi tristeza acaba de marcharse de fiesta y aquí, contigo, solo queda hueco para la felicidad, para reírse de lo pasado, para no pensar en lo que vendrá.

Me recuerdas que querer con fuerza nunca es malo, todo lo que das algún día te vuelve.

Me enseñas a hacer equilibrios con mis emociones para que consiga salir de esta montaña rusa.

Me ayudas a construir un castillo lleno de magia donde todo deje de dolerme tan fuerte, para que me pueda asomar a la ventana más alta y lograr verlo todo con perspectiva, para que encuentre un punto de fuga dentro de tantas cosas importante.

Si no hubiera sido por ti quizá hubiera acabado en algún desierto, enterrada bajo alguna duna cavada por mí misma.

Has conseguido que comprenda como encajan las piezas de la vida.

Vuelvo a caminar por encima del mundo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: