Un domingo más

Hoy era uno de esos días.

Se puso el pantalón de chándal más cómodo que tenía. Ese que se ponía cuando se encontraba perdida, el que la hacía encontrarse.
Ese pantalón viejo y desgastado que conocía todos sus secretos y que nunca llevaba en presencia de alguien.

Se hizo una taza de café y se sentó a ver la vida llover.
Se pasó horas y horas quieta, en silencio, viendo como la lluvia caía sobre la gente mientras ellos huían.

Huir, huir, huir…

Que fácil parecen las cosas cuando no tienes que enfrentarte a ellas. Esa posibilidad no podía entrar en sus planes, demasiadas cosas quedarían colgadas. Aunque ahora la que esta atada y colgada por las obligaciones, era ella.

Allí siguió hasta llenar sus ojos con la ferocidad de la lluvia y su cuerpo con las ganas de seguir y seguir hasta que pasase la tormenta.

Es un domingo más.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: